De amores y tormentas

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La primera vez te amé en calma, con el sol y la brisa. En la luz absoluta que todo lo cubre y deforma; sin barreras ni distancias, sin miramientos ni esperas... porque era natural, obvio como respirar.

La siguiente vez te amé en la llovizna, bajo aquellas líneas delgadas que acarician, casi imperceptibles si no se mira con cuidado, recogí lluvia en mis manos y la dejé rodar por mis palmas, mirando caer pequeñas gotas hasta el suelo.

Después te amé en la lluvia sin viento, fuerte sin ameritar cubrirse, caminando con incómodos golpecillos en mi cabeza y mi piel.

La cuarta fue fría, ventarrones y gruesas olas con sentido mutable; derecha, izquierda o rectas. Ocultándome abajo de los breves techos, apenas protegiendo ropa y cabello.

La pasada fue ruido, sólo ruido y destellos; agua por doquier; sin refugio ni espacios, sin descanso... sólo correr para huir de lo ineludible...

Te busqué y te busco en la marea, te busqué y te busco bajo el agua... eres siempre tú y soy siempre yo.

1 réplicas:

Mario Andrés Landeros dijo...

Es hermoso saber lo que piensas, la red y el mundo ganan contigo, pero más que la red y el mundo, más que todos aquellos que entraran sin conocerte gano yo, que te amo.
Tormenta y chubasco, arcoiris y humedad.

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